¿Al compararte con otra persona te das cuenta de que tu vida no es exitosa?

Al ver los logros, las adquisiciones o cualquier manera en que alguien sobresale de los demás podemos considerar que ha llegado al éxito. Para muchos resulta inevitable la costumbre de compararse con los demás, algunos lo hacen con personas que consideran que su nivel de vida es similar; y otras optan por hacerlo con personas que tienen diferentes capacidades, sean estas mayores o menores a las propias.  Sinceramente, cuando una persona decide compararse esto resulta poco alentador. De hecho, es una práctica que no debería ser constante, pues puede generar sentimientos y pensamientos de frustración tristeza o envidia. Aparentemente este ejercicio de mirar el nivel de vida que tienen otros es algo que puede estar presente con gran frecuencia, y no distingue género ni edad. Un niño desde que está en su vida escolar tiende a ver lo que otros tienen y él no. Un joven se fija en las cosas que otros hacen pero que él no. Un adulto se centra en el cargo, la calidad de vida o las cosas materiales que otros adultos tienen y que él no. Y por último, en la vejez se admira el tiempo compartido en familia, la unidad y el amor que otros demuestran a sus abuelos comparándolo con lo que no le ofrece su propio núcleo familiar.   Se sabe que hay comparaciones que sirven para bien y otras para mal. Este es el punto esencial. Cada uno se conoce, al menos de una forma superficial, pero puede discernir lo que le hace bien y lo que le puede llegar a afectar. Si tú sabes que comparar y autocriticar lo que has conseguido hasta el momento te va a quitar la paz y traerá un sentimiento de enojo o impotencia, pues este tipo de paralelismos resultan nocivos para tu vida emocional. Por otro lado, si al pensar de esta forma te motivas a ser mejor, a perfeccionar una o más áreas de tu vida y te despierta de cierta manera a cambiar la forma en que vives para ser diferente, pues por supuesto que te servirá. Sin embargo, es preciso resaltar que si se trata de la segunda situación anteriormente mencionada,  no deberías comparar tu vida de todos modos, es más un ejercicio en el que resaltes lo bueno de alguien más y te preguntes ¿cómo lo logró?, ¿qué proceso tuvo que seguir para llegar a donde está? y de esta manera incitarte a ti mismo a ir por tus metas. ¿Entonces qué es el éxito? Ahora, no podemos decir que el éxito significa lo mismo para todos. Lo que para ti es insignificante para otro sí resulta esencial. Pero si hablamos de un punto de partida para definir el éxito, podría ser lo que una persona tiene o hace para sentirse realizada. Así que no puedes compararte con alguien que aparentemente tiene lo que tú anhelas, porque al fin y al cabo tú no sabes si eso es importante para él o ella y si se siente completo con eso, o si en realidad pasa todo lo contrario, mientras que tú te atormentas porque no lo tienes aun. ¿Alguna vez te has sentado a pensar que hay algo en tu vida que otra persona puede añorar y por lo cual te considera como una persona exitosa y tú ni siquiera lo sientes así? En este orden de ideas, podríamos decir que el éxito, como muchas otras cosas en la vida, resultan subjetivas. Solo tú sabes si estás viviendo una vida de éxito o si no, solo tú fijas lo que es tan importante como para ser considerado un logro final en tu camino.  En este sentido, tampoco incitamos a que pienses que aún si tu vida está incompleta o no te sientes bien, lo aceptes y nunca hagas algo por mejorarla. El éxito no es una cuestión que dependa de la manera en que naciste. Tampoco es quedarte en un estado “mediocre” en el que no haya necesidad de esforzarte por cumplir tu meta.  Algo que sí puede ser el éxito es aquello con lo que te sientes bien, que te complementa, que disfrutas hacer. Pero recuerda que no debes menospreciar lo que has conseguido hasta ahora, porque aunque sea difícil de notarlo, también ha sido algo exitoso que se distingue en tu vida.  Como vemos, el éxito cuesta, ya que si fuera sencillo todos se sentirían bien y se acabaría el sentido de la vida. Ese propósito que tanto anhelamos es el motor que nos levanta día a día y nos lleva a actuar de determinada forma. Y aunque se hace referencia a la satisfacción que el éxito atrae, hay que ser conscientes también de que va acompañado, en algún punto del camino, por sentimientos previos como la frustración. Incluso al ver que la situación es un poco compleja puedes llegar a pensar que el éxito es para unos pocos, y que tú probablemente te quedes sin obtenerlo, pues hay mil cosas en tu camino que te lo impiden y que otros al parecer no tuvieron que afrontar como tu lo haces.  Aunque el éxito pueda ser individual necesitas personas que te apoyen, que te alienten y dirijan cuando no sabes qué rumbo tomar. Y si estás pasando por un momento de tu vida en el que no sabes qué hacer o no sabes cómo vencer estos obstáculos, te decimos que nunca estás solo. Que puedes asesorarte con expertos que te ayuden y brinden herramientas para que puedas incluso enfrentar a uno de los enemigos más grandes: tú mismo. Son tus pensamientos y limitaciones que no te permiten explotar al 100% tu capacidad y llegar al éxito. Pero puedes lograrlo a través de nuestros talleres como por ejemplo la Terapia personalizada, en la cual aplicamos técnicas prácticas, rápidas y efectivas para que las puedas aplicar en tu día a día. Así lo mencionó Sir Francis Bacon, “El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones”, recuerda que el tiempo pasa y lo que te llevará a triunfar es hacer las cosas, así que empieza por realizar algo que te encamine a tu propio éxito.

¿Cuál es esa meta que quieres lograr?

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