¿La emociones y qué hacemos con ellas?

Las emociones hacen parte de nuestro diario vivir.

¿Te has puesto a pensar por cuántas emociones pasas a través del día? Unas seguramente muy positivas y otras no tan buenas pero que también nos ayudan a crecer y a cambiar. ¿Pero cómo se dan, de donde salen? ¿A veces nos preguntamos porque estamos conectados con el dolor si según tantos autores el hombre tiende al crecimiento y al bienestar, si a veces tenemos todo para ser felices o sino lo tenemos estamos tratando siempre de estarlo por qué no lo logramos?

Según el psicólogo J. Piaget, hasta los 10 años de edad nuestro sistema neurológico está suficientemente maduro para permitirnos analizar, criticar, discutir y refutar la información que nos llega de afuera. Antes absorbemos todo lo bueno y lo malo como si fuéramos esponjitas y todo lo que recibimos quedó dentro de nosotros como una verdad incuestionable.

Y en todo este tiempo nos llenamos de creencias que nos limitan, tales como la vida es sufrimiento, todo lo que queremos en la vida debemos lucharlo, la soledad es terrible, el amor es sacrificio y muchas más que hacen que nuestra vida se llene de limitaciones y emociones encontradas.

Aprendemos que las emociones son malas y que muchas veces nos debemos negar a sentirlas y en este transcurrir nos vamos llenado de una cantidad de emociones indigestas que se empiezan a manifestar en nuestro cuerpo y después en nuestra salud.

Si tuviste la oportunidad de ver la película intensamente recordarás que todas las emociones tienen una función y que inclusive las que podríamos considerar negativas como son la angustia, el dolor, la tristeza, el miedo, el enojo, etc. nos sirven para impulsarnos y hacer procesos de transformación en nuestra vida. Entonces todas las emociones están formadas por la misma energía de vida que toma diferentes cualidades y qué sirven para que nuestro cuerpo funcione bien. Todas las emociones son humanas se dan cuando corresponden, de acuerdo al momento que vivimos y lo mejor es reconocerlas, aprender de ellas y manejarlas en vez de ignorarlas y dejar que se queden atoradas.

Entonces podemos decir vivan las emociones porque a través de ellas y la forma como las vivimos podemos reconocer que estamos vivos, disfrutando, pero también creciendo en el proceso.

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CreaFelicidad

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