Slow living: dejar de correr en la vida

Hoy en día es normal correr de un lado a otro con tareas y pendientes que mantienen a nuestra mente y cuerpo bastante ocupados. Corremos de la casa al trabajo porque no queremos que se nos haga tarde, incluso cuando vamos bien de tiempo o mientras almorzamos nuestra mente está ocupada pensando en la tarea que debemos terminar antes de que finalice el día. Y aunque estemos acostumbrados a un estilo de vida apresurado y demasiado frenético, esto no siempre es bueno para nuestro bienestar puesto que puede traer consigo un desequilibrio emocional y una carga de estrés considerablemente alto. Es por ello que te hablaremos del slow-living.

Para contrarrestar un poco el efecto negativo que tiene una acelerada rutina en nuestra vida y de la cual nos cuesta tomar un respiro en muchas ocasiones, podemos integrar algunas prácticas en nuestro día a día que nos permitan mejorar nuestra conexión con el momento presente a través de los sentidos y así evitar que nuestra mente divague entre varios pensamientos que no tienen relevancia en ese momento. Este tipo de prácticas que busca bajar el ritmo de vida de lo urgente e instantáneo se pertenece a un movimiento conocido como Slow-living.

¿En qué consiste el Slow-living?

Este movimiento o filosofía de vida surgió en los años 80 y tiene como propósito adquirir un estilo de vida más consciente del momento que se vive, es decir, a través de este movimiento aprendemos a enfocar nuestra atención en cada momento que vivimos y de manera consciente disfrutamos de estos de forma plena.

De esta manera las personas con un estilo de vida basado en el Slow-living pueden disfrutar mucho más de cada actividad que realicen, además de adquirir una mayor consciencia al momento de llevar a cabo cualquier tarea sin tener esa sensación de estar corriendo contra el tiempo, de seguro la conoces. 

Sin embargo, no debemos ser radicales al momento de incursionar en este estilo de vida pues siempre habrá momentos en los que se requiera de agilidad y soluciones rápidas, pero, como lo menciona el psicólogo Mario Arrimada en Psicología y Mente, hay que saber cuando parar, cuando dosificar y planificar bien nuestro día a día para que no se nos amontonen las cosas e intentemos hacer varias al mismo tiempo.

¿Por dónde empezar?

Para adentrarnos en este estilo de vida debemos tener claro que el slow-living no busca postergar las responsabilidades en ningún campo de nuestras vidas, ni tampoco espera que sirva como una excusa para evadir ciertas obligaciones que al fin de cuentas sabemos que debemos hacer. Por el contrario, esta filosofía nos enseña a tener una relación saludable entre nuestras actividades y la conexión con ellas, creando un equilibrio favorable para nosotros, nuestro rendimiento y nuestra plenitud. 

Bien, ahora que sabemos en qué consiste el slow-living, veamos algunas prácticas que pueden darnos una mano en este nuevo ritmo de vida:

  • Evita caer en el multitasking, lleva a cabo una actividad a la vez y si tienes bastantes cosas que hacer, prioriza cada tarea.
  • Desconéctate de las pantallas cuando quieras tomar un pequeño pues estas nos mantienen hiperactivados la mayoría del tiempo.
  • Aumenta tu contacto con la naturaleza, ve a dar un paseo al aire libre y sé consciente de los pequeños detalles que tiene la naturaleza.
  • Poner en práctica el slow food, el cual consiste en comer con calma al tiempo que se es consciente de los sabores del plato.
  • Planificar nuestras tareas diarias, esto con el propósito de dedicar el tiempo adecuado a cada una sin la necesidad de estar corriendo.
En definitiva, implementar estas y muchas otras prácticas que nos permitan vivir realmente del momento se verán reflejadas no solo en la calidad de este sino también en la calidad de nuestras vidas y en los diferentes aspectos que la componen.

Si te gustó este artículo, te invitamos a conocer nuestra Certificación Internacional en PNL, en donde te ayudaremos a encontrar tu motivación, gestionar el estrés, definir objetivos personales y profesionales. Todo esto a través del desarrollo de la autoconciencia sobre cómo desempeñar cada una de las actividades. ¿Qué esperas para certificarte y alcanzar tus propósitos?

Deja un comentario