Alimentación Emocional

¿Hola cómo estas? ¿Cómo te va en la vida? Deseo que la estes pasando muy bien en estos días que no hemos estado compartiendo. Y entonces, te quería preguntar algo. ¿Qué es para ti un alimento? ¿Y emociones? ¿Tú crees que alimento y emociones tienen alguna interrelación?

Yo creo que alimentarse es mucho más que comer y que las emociones caminan de la mano con la alimentación.  También creo que todos los seres humanos, consciente o inconsciente buscan la felicidad, pero lo que nos diferencia es lo que significa esa palabra para cada quien. Mahatma Gandhi dijo en su libro “El alimento del Alma” que: …” Empecé sin creer en Dios ni en la oración, y hasta una etapa avanzada de mi existencia sentí una especie de vacío en la vida. Pero en esa etapa sentí que, al igual que el alimento es indispensable para el cuerpo, también la oración lo es para el alma.” Gandhi era un hombre sabio y por sus palabras y vivencia nos hace pensar que existen diferentes formas de alimentarnos y nutrirnos para que tengamos una vida de plenitud.

Cuando estoy escuchando  una música en la casa o en un concierto, cuando asisto  a una presentación de danza o hasta yo misma bailo sola o con mi pareja, cuando estoy en el cine o en el teatro con amigos, familiares o hasta sola, cuando estoy en contacto con la naturaleza y los animales, cuando intercambio emociones con familiares, amigos, pareja y compañeros de trabajo, cuando trabajo en algo que me encanta, cuando leo un libro, cuando oro o medito estoy nutriéndome verdaderamente.

Al largo de los últimos siete años yo pude comprobar que alimentarse es nutrir mi cuerpo físico, espiritual, mental y emocional. Cada ser vivo es un individuo único y cada uno de nosotros se relaciona con la comida a partir de sus experiencias familiares. Yo me alimento cuando disfruto la lectura de un buen libro y me encanta la narrativa del autor y puedo vivir la historia en su fórmula más sencilla.

Cuando voy a una comida con la familia o en casa de amigos y tengo la oportunidad única de relacionarme en diferentes niveles, de modo especial en el ámbito emocional con las personas que amo, ese evento me nutre de manera genial. En esos eventos tan importantes yo siento que mis emociones más hermosas como el amor, la alegría, la sensación de complementariedad están nutriendo todas las células de mi cuerpo y también escribiendo los recuerdos importantes para la película de mi vida. Cuando yo me siento sola o triste me conecto con esos importantes momentos de mi vida y me imaginación, que es mas fuerte que mi realidad, me permite disfrutarlos nuevamente.

Caminar en un parque repleto de árboles hermosos es una fantástica forma de alimentarse. A mí siempre me pasa que cuando estoy en contacto con la naturaleza yo me nutro de la energía que emana del ambiente. Pero hay algo que siempre pensé en hacer cuando estoy en medio a la naturaleza y que te confieso me  daba vergüenza: abrazar un árbol. Pues fijate esa sensación se fue el año pasado cuando me sentía triste y deprimida y pensé en ver a mi doctora. Al llegar a la cita ella me ha escuchado con toda la atención y me puso en un programa rápido y al final de 30 minutos me lo dice: tengo una medicación que quiero que hagas exactamente cómo te lo voy a recetar, ok conteste yo.  Te comento que soy una persona muy disciplinada y todo lo que me dicen mis doctores yo siempre lo hago a la perfección porque de verdad cuando escojo un doctor es porque me identifico con su trabajo y 99% de las veces son terapias alternativas o novedosas lo que me encanta.

Volviendo al tema de la milagrosa fórmula que ella me ha recetado te cuento  fue ABRAZAR UN ÁRBOL así que salgo un poco desconcertada con la fórmula del consultorio y debía hacerlo al menos una vez a la semana. ¿No me lo crees? Pero es la más pura verdad. Entonces, me fui al Parque cerca de mi casa y entre todas las árboles que existen en el escogí el más hermoso que existe allí. Yo siempre pasaba por esa árbol y me  daba ganas de abrazarlo, pero como te comenté arriba tenía vergüenza, pero ahora yo tenía una licencia para hacer lo que se me daba la gana.

Sabes que abrazar un árbol es algo divino y yo me he convertido en una gran abrazadora de árboles por donde  voy. ¿Tu alguna vez abrazaste un árbol? ¿No? o ¿Sí? ¿Como lo ves? Cuando tu no tengas cerca de tu casa un árbol para abrazar o si por casualidad tu tienes como yo tuve, vergüenza de hacerlo no te preocupes. Si tu me permites te voy a guiar en esa experiencia imaginaria. ¿Qué te parece? Vamos entonces hacerlo.

Empezamos: te invito a imaginarte en tu jardín, o en un Parque, o tal vez en medio de la naturaleza, lo importante es que sea un lugar que te sea placentero y que te traiga buenos recuerdos. Al imaginarte en ese lugar míralo con atención y escoge un árbol, aproxímate a él  y de manera amorosa abrázalo. Absorbe toda la energía que ese ser vivo pueda regalarte. Esa energía viene por sus raíces que están conectadas con la Madre Tierra y aprovecha esa oportunidad única para disfrutar ese momento mágico. De tu parte regala a la naturaleza tu respeto y admiración por todo lo que hace por nosotros. En ese momento tu estas, con ese abrazo, totalmente integrado a la naturaleza. Esa energía que tu estas a comenzando a sentir es una fotosíntesis de amor y respeto mutuo. Dale las gracias por ese momento tan bello en tu día.

¿Cómo te sientes? Imagino que bien ¿no es verdad? ¿Tu vistes cuan nutritivo puede ser abrazar un árbol? De verdad no importa si lo haces en el mundo real o en tu imaginación, lo que es imprescindible  es que te sientas a gusto y energizado y sigas creando felicidad. Namaste!

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