Los colibrís

Namaste amigos queridos de CreaFelicidad. ¿Cómo están? ¡Deseo que de maravilla! Hoy les quiero contar acerca de  la Leyenda Maya de los Colibrís que es una historia preciosa. Cuenta la leyenda que los Dioses crearon todo lo que existe en la tierra como el  barro y el maíz y que a cada animalito  le designaron una labor especifica que cumplir. Al terminar su trabajo los Dioses observaron que les había faltado un animalito que se encargase de transportar sus deseos y pensamientos de un lado a otro.  Como no había más barro ni maíz ellos tomaron una piedra de jade y tallaron una flecha y la soplaron tan fuerte que la flecha salió volando y se convirtió en un animalito multicolor a quien denominaran “Colibrí”. Ese hermoso animalito llamo tanto la atención de los hombres que ellos intentaron  atraparlos. Los Dioses al ver lo que sucedía se enojaron y sentenciaron que quien atrapase a un colibrí seria castigado. Los Mayas creen que los colibrís son criaturas sagradas y poseen poderes sanadores porque transmiten a las personas que los observan alegría y amor.

Yo no se lo que tu piensas  respecto de los colibrís, si te gusta o no esos animales sagrados de los mayas, pero te comento que yo soy enamorada de ellos. Me encanta verlos volar alrededor  de una flor y alimentarse con su néctar, me impacta su belleza y agilidad siendo seres tan frágiles y ligeros. Que energía, que fuerza y belleza tienen esos pequeños animalitos. Son de verdad seres mágicos y mensajeros de los diferentes Dioses estoy segura de eso. En mi opinión los colibrís no solo son mensajeros de los dioses sino  también seres capaces de desarrollar en nosotros sentimientos y emociones que nos nutren de tantas emociones y sentimientos capaces de alimentar nuestra alma.

Te cuento que en la Ciudad de Mexico, con sus 22 millones de habitantes, hay muchos colibrís, como nunca había visto en ningún lado por donde he pasado. Por la facilidad de encontrarlos por todos los lados yo decidí, cuando llegue a esta ciudad, hacer una pequeña “plantación de colibrís”, si una “plantación” pues es así que la denomine. Yo la llame así por el significado que tiene una plantación: es un espacio que tu arreglas, siembras y cosechas ¿no es verdad? Mi lógica es que tendría que arreglar el espacio en mi balcón, poner plantas y flores que produzcan flores con mucho néctar y colocar también recipientes con comida de colibrí para apoyar que puedan tener alimento todos los días. Y fue eso lo que hice y por algunos meses arreglé todo eso con mucho amor y atención a esos animalitos. Hay que observar que cuando tu siembras tienes que esperar con paciencia para colectar.

En mi “plantación de colibrís” yo recibo la visita de cuatro maravillosos animalitos mágicos que me brindan con su presencia al diario. Siempre cuando estoy trabajando me pongo a nutrirme observando sus movimientos y su baile hermoso en las flores de mi pequeñito jardín suspendido. Somos tan íntimos que hasta decidí tomar la libertad de nombrarlos. Claro que no a todos porque también con los animales en la naturaleza hay que construir una relación de confianza y respecto.

Mi amistad más grande es con Max, mi magnifico amigo colibrí que tiene una maravillosa cola roja. Cuando estoy observando sus movimientos alrededor de las flores me pongo a dialogar con el. Le pregunto por donde viene  viajado, que parques o florestas ha visitado, que lindos lugares ha estado, en fin, cómo va la vida.  Claro que lo hago desde la puerta del balcón porque los colibrís mantienen una distancia de seguridad de los humanos – ha mi me parece que con toda la razón pues algunos de nosotros, los humanos, a la vez no somos totalmente confiables. ¿no es verdad? Como te iba contando hablo con ellos todos los días y con Max, de quien me he enamorado, de forma especial.

La semana pasada me paso algo especialísimo: yo decidí salir detras de la puerta del balcón y acercarme un poquito más a mis cuatro amigos colibrís. En el primer momento lo único que logré  fue espantarlos y hacerlos volar. Pero, y siempre tiene un, pero en la vida, Max volvió y se puso a volar bien adelante de mí por algunos segundos. Fue tanta mi emoción que lágrimas de felicidad bajaron por mi cara. De verdad yo no creía que ese lindo animal, que es un regalo increíble de los Dioses, estaba frente a mi y me estaba mirando con atención y respecto.

Entonces me puse a pensar que tal vez mi inmensa curiosidad en acercarme a el era la misma que Max tenía en relación a mí. ¿Qué opinas tu? Yo creyó que no es posible transmitir con palabras toda las sensaciones y emociones que se sienten al estar, aunque sea  por unos rápidos segundos, lo más cerca que me podría imaginar de un Colibrí. Es una energía mágica y tan fuerte y magnifica que llena de alimentación emocional todas las células de nuestro cuerpo y también un apapacho (en “mexicanez” esa palabra significa abrazar el alma) en nuestra alma.

Después de eses rápidos segundos Max se fue y yo me quede durante  todo el día con la imagen de ese colibrí divino en mi mente y ahora más que nunca me reafirmo que momentos de belleza como ese son capaces de alimentarnos de forma indescriptible y crearfelicidad verdadera a dentro de nuestro corazón. Namaste!

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