Mi amor y admiración por Francia

Hola amiga, amigo, te cuento que el país del mundo que más me fascina e impacta mi imaginario es Francia. Yo amo ese país desde muy pequeña y ¿qué crees? que aprendí a cantar “La marsellesa” al mismo tiempo que el Himno de mi país. Pero no me acuerdo bien por qué aprendí a cantar ese Himno, tal vez por mi maestra en las clases de música en la escuela, o tal vez por mi papá que sabía francés y leía revistas en ese idioma, quizás.
Mi pasión por Francia me acompañó en toda la escuela primaria e impacto mi aprendizaje de los idiomas para toda mi vida, pues decidí aprender el francés y no el inglés, porque para alegria mia en esa época se podía optar entre los dos idiomas en las escuelas públicas de Porto Alegre de donde yo soy. Te comento que cuando entré para el segundo grado de la escuela primaria y me fue a mi primera clase de inglés me sentí como una extraterrestre de verdad. Mi maestra de inglés pidió que conjugásemos el verbo “to be”, algo que para mis compañeras era muy sencillo pero que para mí fue todo un lío. Y me puse a pensar “lo que es ese verbo”. Entonces pregunté a la maestra: ¿lo que era el “to be”? Ella, pensando que yo estaba haciendo un chiste, casi me pone a volar de la clase. ¿Crees que tuve que explicarle que era mi primera clase de inglés y todas esas historias que te conté y ella casi no lo cree?

Mientras que en mis estudios de francés el maestro, que nació en la región de la Provenza, una región muy bella de Francia hacía con que disfrutásemos las imagines de su país a través de las tarjetas postales enseñandonos las plantaciones de lavanda que es una flor muy hermosa que se da en esta región y por increíble que pueda parecer olían a esa planta. Y no era mi fuerte imaginación que me hacía sentir el olor y sino que el maestro había traído unos trocitos de lavanda de su país y los guardaba junto con todos sus recuerdos, incluso las postales. Cuando yo era niña no existía internet, redes sociales ni teléfonos móviles. Yo soy de un tiempo en que mirábamos todo por los postales, libros y fotos de máquinas que había que revelar el filme. ¿Y era increíble esa forma de conectarnos, no lo crees? Bueno cada cosa a su tiempo y de verdad me encanta la tecnología actual y creo que es una maravillosa oportunidad de intercomunicarnos unos con los otros como estamos haciendo ahora sin embargo la magia dónde está. ¿tú no lo crees?

Te cuento que cuando niña tenía en mi mente el sueño de que un día viviría en Francia y por eso era necesario aprender el idioma lo más pronto posible y esa fue mi decisión. En mayo de 2013 por temas personales muy fuertes yo cambie drásticamente mi vida y me fui a vivir en Europa. Por increíble que pueda parecer el país para donde me he dirigido a vivir fue: Francia, en la Ciudad de Ferney- Voltaire que es la Ciudad donde vivió el filósofo Voltaire, de verdad nada es casualidad en esta vida pues me encantaba leer los textos del escritor cuando estaba en la universidad.

De Francia me encantan muchas otras cosas: la culinaria, la cultura, la moda, los paisajes, la música, el cine, la revolución francesa que ha cambiado el mundo con su nueva filosofía de libertad, igualdad y fraternidad, me encanta que el brasileño Alberto Santos Dumont – que ha descubierto el avión- ha hecho su primer recorrido con el avión 14 bis en París, y de forma personal me encanta el explorador, investigador, oceanógrafo y ecologista francés Jacques Cousteau, a respecto de el te voy a contar en un ratito.

Vivir en Francia fue la realización de un sueño de niña, fue redescubrir placeres antiguos y descubrir nuevos, fue vivir experiencias únicas y retomar el contacto con el amor, la naturaleza, los amigos (nuevos y antiguos), vivir la cultura, el arte, la música, entre tantas otras cosas más. Vivir en Francia fue nutritivo emocionalmente y se ha transformado en algo tan poderoso al punto que volví ha disfrutar la vida y he creado nuevas oportunidades para reconstruir una vida feliz y placentera.

Es muy importante decir que es posible reconstruirse donde estas, claro que fue chévere reconstruirme interiormente y reencontrar la felicidad en Francia, pero te comento que se ese profundo y lindo proceso que nace de dentro de ti puedes vivir donde quieras que no va a pasar nada. Lo importante es disfrutar de ese “país” maravilloso que está bien cerquita de ti y que vive en tus sueños, en tu imaginación, en lo más profundo de tu ser. Ese “país” que se puede vivir en profunda alegría y paz interior y que te va a posibilitar vivir como tu de verdad quieres vivir. Es el país de tu “Yo soy” que te va a llevar a vivir momentos inimaginables de profundo disfrute y buen vivir. Entonces manos a la obra y sigamos en la vida a construir felicidad. Namaste!

Jacques Cousteau

Como te lo dice, hablar de Jacques Cousteau es cuasi una obligación cuando se trata de contarte un poquito como se ha desarrollado mi película personal hasta ahora. Entonces Cousteau fue algo lógico y natural para mí: ecologista, documentalista y francés. Me fascinaba ver todos los sábados, a la tarde, sus documentales en la televisión de Brasil y a mí no me importaba se yo estaba en una fiesta de cumple de alguno parce o en mi casa, yo lo vía de cualquier forma.
Cousteau era el momento en la semana en que yo viajaba en mi imaginación y me vía buceando con elle y en contacto con la naturaleza exuberante de los océanos del mundo. Cuando elle fue a Brasil – atravesó los ríos de la amazonia con su calipso – yo buscaba alternativas delirantes para llegar del sur al norte del país y conocer quien me había inspirado tanto en la vida y que al mismo tiempo me libertaba toda la semana del profundo estado de tristeza y revuelta en que yo vivía. Claro que pequeña y viviendo en una familia con dificultades financieras no fue posible hacer ese viaje.
En eses años de mi infancia en que vivía por los documentales del francés mi familia paso por complejas situaciones que impactaran a todos nosotros. Entonces uno de los pocos momentos en esa etapa de mi vida en que yo pudría vivir como yo quería vivir, como la niña aventurera de los 7 mares, era con elle Cousteau. En esas pocas horas yo alimentaba mi mente y mi espirito y era mucho, pero mucho feliz y creaba reservas emocionales para enfrentar toda la semana.
Cuando decidí ser periodista pensaba yo que cambiaría el mundo y soñaba en trabajar con mi “ídolo” Cousteau en la producción de documentales ambientalistas y a través de mis estudios universitarios seria chévere poder transformar los sueños en una realidad concreta.
Al completar 50 años, en marzo de 2012, mi esposo me regalo una viajen a la “Provence-Alpes- Cote d’Azur”, esa región en Francia era, después de Paris, la que más soñaba conocer, ¿te acuerdas lo que te comete de mi maestro de francés en la primaria? En esa parte del litoral mediterráneo al sureste de Francia estaba, en ese año, la Exposición del oceanógrafo francés Jacques Cousteau, en el Museo Naval de Antibes.
Nada podría ser más perfecto do que conocer la región y de regalo visitar “Jacques”, si porque fue así que me lo sentí yo: estaba por la primera vez al lado de mi ídolo más grande. Podría ver sus inventos, sus cameras y todo tipo de equipamientos que elle y su equipo han creado. Descubrí tantas cosas increíbles a respecto del que mismo para mí que lo amaba tanto y lo había seguido la vida toda me ha sorprendido. Me alimente de todas las imágenes e informaciones, me revigore con emociones tan absolutamente lindas que salí del Museo con nutrientes y alimento suficientes para pasar algunos meses.
En 2017 fue a ver la película de la vida personal de Cousteau y fue un gran impacto para mi descubrir que elle era humano como todos nosotros, con sus aciertos y errores igual a mi o a ti. Volví a la casa llorando y me costó un tantito comprender que humano o ídolo lo que importaba era que ese señor me ha apoyado a suportar los momentos más difíciles de mi niñez y también fue elle y con el que he descubierto tantos recursos a dentro de mí que me hicieran imaginar días mejores, que me posibilitaran vivir y desfrutar en ese universo a dentro de mí a alegría y felicidad que nadie me lo puede quitar. Entonces lo único que puedo decir a Cousteau es: gracias por cambiar mi vida y hacer con que me transformase en un ser humano mejor y descubrir que si pudo y estoy construyendo felicidad para mí y los demás.

Clases de culinaria

En los casi tres años que he vivido en Francia descubrí el placer de la Culinaria. Preparar un alimento paso a ser algo que me hacía muy feliz. Antes de vivir en Francia te comento que no sabía cocinar un huevo, si es verdad no lo sabía y cuando lo intentaba hacerlo te conto que me vestía con ropas como se fuera a una guerra para que el óleo no me quemase. Para mi hacer un huevo se convertía en una operación de las más complexas de mi día.
En período en que viví en Francia me regalaran la oportunidad de descubrir una nueva versión de mi mesma: la Monica que desfrutaba comer y que ha descubierto como es placentero prepara con amor y respecto un alimento. Fue por primera vez en mi vida que me enamoramiento completamente por la culinaria.
Te conto que desarrolle mi proprio método para aprender a cocinar, puede ser que te parezca un poco raro, pero a mí de verdad me ha encantado. Aprendí, de verdad, a cocinar en las inúmeras emisiones de la televisión francesa a respecto de su tan famosa cocina, como también empecé a participar de talleres de cocina de los más distintos y diferentes.
Mas que aprender a cocinar yo desfrutaba el preparo de los más diferentes platos y menú de la comida francesa y también de todo el mundo, pues empecé a diversificar las emisiones en la televisión y vía la tele española, italiana, suiza o sea todo que podría ensenarme como se hacía un menú de cualidad y exquisito.
Me divertía experimentando las receptas de los grandes Chefs de Cocina del mundo y los testaba con mi esposo y amigos, lo que muchas veces me ha traído montones de congratulaciones y otras no tanto se es que me lo entiendes. Amaba ir a los supermercados orgánicos, tiendas especializadas en quesos y los grandes tiangues francesas comprar los productos necesarios para la elaboración de una cena o almuerzo.
Te conto que yo tenia dos amigas españolas que también vivían en Ferney Voltaire y nosotras siempre hablamos de cómo podríamos trabajar en la casa y tener nuestro proprio dinero. Pues bien, un día decidimos hacer macaron – que son las galletas creadas por Louis Ladurée en el año de 1862 y que eran la pasión de la reina María Antonieta de Francia – porque siempre pagábamos muy caro por ellos lo que nos hice pensar que tendríamos excelentes ganancias al producirlos en régimen de cooperativa.
Entonces nos inscribimos en Ginebra, ciudad Suiza que estaba al lado de Ferney Voltaire e que tenia una excelente escuela de culinaria con diferentes Jefes, en una clase de macaron. En el día de la clase fue la primera nevasca fuerte del año en la región y me acuerdo que tuvimos un poquito de dificultad para llegar, pero bien a todo nos acostumbramos. La clase fue ministrada por un Chef pastelero bien importante de la región y que tenía una excelente técnica para ensenar. En su inicio pareció que era fácil la técnica, pero cuando empezó a demonstrar como se hacia las mesclas y que había que respectar totalmente los tiempos y incluso cronometrar los segundos de cocimiento la cosa empezó a complicar.
El Jefes nos decía:” tiene que cocinar la mescla no 6 y tampoco 8 segundo y si 7, la temperatura tiene que ser tal y cuando listo el macaron no puede tener una única burbuja por arriba de la galleta, caso hizo pase: a la basura con ellos”. Claro que había más un montón de detalles a respecto del horno, de la forma, de las mesclas, de los colores y la cualidad de la harina necesarios para hacer un macaron de cualidad que nos pusieran locas por tantas informaciones que recibimos en tan poco tiempo.
Hicimos en la clase, con el controle absoluto del Jefe de Cocina francés unos macarrones de buena cualidad y que a todos nuestros amigos y familiares ha encantado. Hacerlos en clase hasta fue algo sencillo, solo seguimos nuestro Jefe, pero, siempre hay un pero en eses momentos, el complicado fue volver a la casa e hacer los macarrones solas. Te conto que si lo intentamos con todo nuestro amor y fuerza y al final de un día de trabajo intenso el producto fue macaron llenos de burbujas por arriba, o sea todo que el Jefe Frances nos había dijo que no podría.
Con esas clases de culinaria vip que hicimos fue posible observar, en un único día, el trabajo de los expertos y también ha liberado el mundo de 3 pasteleras sin ninguna vocación y que pasaran a buscar, ahorra con muchas más ganas, otra forma de arrollar dinero y desarrollar una nueva profesión.
Creyó que todos salimos ganando y esas clases me han mostrado que si aprender de los expertos, de las más distintas áreas en el mundo, es genial hasta para saber que caminos se puede elegir para aventarse en la vida. Otra cosa que aprendí con esa clase fue a desfrutaba y aprender cosas nuevas al diario, a cada salida en la calle, a cada clase de culinaria o de cualquier otro tema, a cada vez que te encontré con amigos o que conoces una nueva persona, en fin, la vida es una gran clase magistral y abrirse para absorber las lesiones que están en el universo a nuestra espera. Hay que tener oídos para oír, ojos para ver y corazón y mentes abiertos para recibir este increíble regalo que nos transforma en personas felices. Namaste!

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

En 2013 acompañe mi esposo en un viaje de trabajo a Paris, los dislocamos desde Ginebra, en tren, para la Ciudad Luz. Nosotros teníamos objetivos distintos en esa visita a la ciudad. Elle tenía reuniones de trabajo y yo quería ir a la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, pero para mi alegría mi esposo me ha acompañado en mi visita.
Te comento que yo tengo algunas devociones desde muy pequeña, son ellas San Francisco de Asís y Nuestra Señora de las Gracias. Cuando tuve un problema de salud en 2013 lo prometí a la Virgen que la visitaría en su Capilla cuando estuviera curada y la agradecería por su suporte y inmenso amor por mí. Bueno soy una persona que cumple con lo que ha prometido o si no ni modo de prometer y por eso fue a París.
La Capilla de Nuestra Señora de las Gracias esta ubicado en un barrio bien tranquilo de París y fue en ese sitio que la Virgen apareció a Santa Catalina Labouré en el 27 de noviembre de 1830. La Virgen pidió a la monja que crease una medalla, la Medalla Milagrosa, para que las personas pudiesen orar y que el mundo pasaría por momentos muy tristes y difíciles en los próximos años y necesitaba fortalecer la creencia en Dios y en el amor y a esa aparición se seguirán dos grandes guerras mundiales que abalaran el planeta.
Volviendo a mi película personal, la estaba yo en la Capilla agradeciendo a la Virgen por recuperar mi salud física, emocional y espiritual y sentido una emoción inmensa por la gran oportunidad que había recibido de recomenzar y reencontrarme en la vida y escuche que la misa iba empezar.
El padre y sus ayudantes empezaran ha hablar y yo me puse impactada y pensé: “que maravilla esta mi francés pues estoy comprendiendo todo, absolutamente todo que ellos hablan. Terminé de agradecer en el altar de la Virgen y me fue ha sentar al lado de mi esposo y le comenté a respecto de mi “maravilloso francés”. Mi esposo me ha dado una sonrisa dulce y me lo dice: “mira la misa es en portugués, perdóname por desapuntarte, pero es por eso que la estas comprendiendo tan bien”. ¿Qué? ¿En portugués? Si era la misa mensual que tenia en la Capilla porque existe un gran número de brasileños que van en peregrinación a la Virgen de la Medalla Milagrosa.
Una certeza me ha venido en la mente, no hay casualidades en la vida, seguro que no las hay. Vivimos lo que tenemos que vivir y a cada uno de nosotros cabe aprender y desarrollar nuestras fortalezas interiores para vivir una vida feliz y completa como queremos vivir. Namaste!

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