3 hábitos para tener bienestar personal

Agradece, Vigila tu Respiración y Visualiza

Una vez que viene a la cabeza la idea de hacer una pausa y redefinir algunas de las acciones que repetimos con tanta naturalidad día a día, que están adheridas a nuestra cotidianidad, viene la pregunta obligada: ¿por dónde empezar?

De allí se producen otros interrogantes que en algunos casos desmotivan esta intención de realizar un cambio sustancial en nuestra vida. Quizás porque pensamos más en el camino por recorrer, viéndolo como un terreno tan desconocido, tan cargado de incertidumbre, que termina por abrumarnos.

¿Qué tal si pudiéramos dar pequeños pasos a diario que contribuyan a esa meta final, en apariencia lejana?

Comenzar por pequeñas acciones, que como piezas de dominó vayan formando el camino hacia cambios profundos en nuestro bienestar, significa modificar la programación de la mente. Una corrección en la forma en que enmarcamos la realidad, entendiendo que toda intención de transformación permanente requiere de ajustes y metas a corto plazo.

Teniendo en cuenta este precedente, hemos tomado tres ejemplos de hábitos que incorporados al día a día tienen un impacto definitivo – sobretodo positivo –, siempre que cumplan con las características de continuidad, repetición y constancia, vitales para desmontar otros hábitos menos favorables.

  1. Agradece

En muchos de los procesos de terapia y PNL mencionamos este principio como pieza clave en el manejo adecuado del lenguaje, la felicidad y el bienestar personal. Sabemos que parte de la reconfiguración de nuestros patrones lingüísticos se verá traducido en pensamientos más positivos, llegando a detectar con mayor facilidad aquellos momentos por los que podemos agradecer a diario; esos que antes pasábamos por alto.

Reflexionar durante algunos minutos del día sobre lo bueno que nos ha pasado, escribirlo si es necesario, permite descubrir razones para tener gratitud, incluso en circunstancias que por definición consideramos negativas. La conciencia sobre nuestra realidad adquiere un nuevo sentido.

  1. Vigila tu respiración

Un día dejamos de ver la respiración como un acto puramente natural. Ese día entendemos que controlar la respiración puede detener episodios de ansiedad, disminuir el estrés y crear un ambiente interno con claridad, ideal para la toma de decisiones, tanto en el plano laboral como en el camino profesional.

Con ejercicios de respiración profunda y exhalación controlada es posible digerir emociones, conectar con el presente y dotar de serenidad a la mente.

  1. Visualiza

En los primeros intentos quizás no vendrá con tanta facilidad como quisieras, pero una vez que se repite, y, por tanto, se practica, la capacidad de conectar con las emociones positivas de momentos felices – pasados o futuros, es un recurso muy útil para emplearlo a favor en los desafíos del presente. Esto es lo que conocemos como Visualización.

Busca entre tus recuerdos una experiencia de tranquilidad vivida anteriormente, quizás un momento con tus amigos o familia durante las vacaciones, e intenta identificar las emociones que sentías en ese instante. Como antes, si te sientes mejor tomando lápiz y papel para escribirlas – para materializarlas – no está de más.

Un ejercicio tan sencillo de evocación puede darte la dosis de paz que necesitas ante una situación de angustia o ansiedad.

En definitiva, estas pequeñas acciones diarias son una especie de combustible que va cargando el motor del cambio, dotándolo de la fortaleza y potencia ideal para labrar un futuro más cercano a la felicidad que has buscado durante tanto tiempo.

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